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Marcelo SalasMarcelo Salas puede pararse en el camarín, encarar a su técnico y sus compañeros y decir que él hace lo que quiere cuando no está con la camiseta puesta. Que su tiempo libre es para sus hijas, su señora o su pareja o quien sea, y que nadie puede criticarlo por eso. Porque es Marcelo Salas, máximo goleador de la selección chilena, máximo referente de nuestro país en el extranjero en el último tiempo y porque después de él no ha venido nadie a tomar el puesto (que está vacante, por lo demás).

Eso que hace Marcelo Salas en el camarín y frente a las cámaras, no lo puede hacer Matías Fernández, pese a que es más lógico que un joven de 20 años sea más bueno para carretear que uno (no tan joven) de casi 31. No, porque Matías Fernández ni siquiera habla y porque no ha ganado los títulos y el respeto que sí tiene Salas, más allá que ahora el talento se vea más en el de Colo Colo que en el de la U.

Matías FernándezTenemos acá entonces, dos caras de la moneda. Una, la del referente máximo que habla como capitán, pero que lo hace más fuera de la cancha que dentro de ella. Dos, la del llamado a sucederlo, pero que no habla como debiera, salvo cuando está con la pelota en los pies.

¿Hay algún problema con eso? ¿Es acaso que Salas debe callar y reconocer que ya dijo mucho? ¿O que Fernández tiene que de una buena vez asumir ese rol de líder que le falta para ser un crack?

¿O todo está bien, y Salas debe seguir hablando de que hace lo que quiere fuera de la cancha y Fernández seguir diciendo que también hace lo que quiere dentro de ella?

A mi juicio, como chileno, periodista, e hincha al final, el asunto está al revés y por el lado del sello estamos viendo la cara. Y viceversa.

Salas, en el ocaso de su trayectoria como futbolista, debe asumir que o dedica estos últimos años a tener un digno final (cosa de pocos en el fútbol chileno) o definitivamente se retira en diciembre y hace lo que quiere con su tiempo libre (que me imagino será bastante). Estoy de acuerdo en que puede disponer sus actividades como plazca, pero él es un jugador de un club de fútbol que dice ser profesional, y como tal debe responder más adentro que fuera de los límites que impone la cal. Eso es, al menos, lo que cualquier hincha del fútbol, y de la Chile, debiera esperar. Que salga en las páginas deportivas y no en las de farándula.

Fernández, en el esplendor de su carrera, debe hablar tan bien como lo hace sobre el gramado, ante los micrófonos y ante los hinchas y ante el país. Es el jugador (entre otros) llamado a asumir el rol que alguna vez tuvieron Don Elías, Zamorano o el mismo Salas. Es el talento que queremos ver explotar, en el que están puestas nuestras esperanzas, pero no sólo queremos verlo gritando un gol en la portada del Deportes, sino también en sus páginas interiores, entregando las claves que, a su juicio, tiene el fútbol, ese deporte que nos hace preocuparnos cuando el casi retirado habla de más y cuando el que lo sigue habla de menos.

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Felipe Gálvez Tabach

Posteado por Deportes a las 07:00 PM | Comentarios (10)

 
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