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Ferro, el tren del deseo Igor Ochoa
Otra vez el final de Ferroviarios es sin festejos. El empate de Deportivo Municipal Limache no agrega mucho a una eliminación ya decretada antes por los números de la campaña, pero igual duele.
Ha sido un año distinto porque el programa emitido en el Canal del Fútbol acercó las camisetas aurinegras a un público que no las conocía en su tradición. Esa sociedad continúa y es posible que para el próximo año se logre reducir la distancia con otros rivales de mayor gasto en sus planteles, avalados por el impulso de ciudades que desean el espectáculo de la "B".
La posibilidad de clasificar se extravió en un par de jornadas que prometían mejor resultado, reflejo también de un conjunto que no siempre puede contar con todos sus valores por diversas razones, incluidas las laborales de algunos jugadores.
Aun así, entre los tablones desgastados de ese recinto tantas veces visitado como "San Eugenio" se pasean otras imágenes que mezclan este presente con la persistencia de la memoria del afecto.
En el cuento "Ferrobádminton", Carlos Cerda selló la emoción pretérita cuando su padre lo llevaba a observar al equipo, más allá de la lógica de las derrotas. Si él sostenía su orgullo con el grito de "Fuerza Ferro" a pesar de la dura realidad, ahora otras voces reproducen el testimonio de la sobrevivencia.
Algún escéptico asegura que sólo el efecto de la TV explica esta reaparición en los medios. Sin embargo, las cámaras llegaron a un club que se atrinchera en un estadio de la ciudad olvidado por los planificadores, lucha todos los días y no se amarra al fatalismo.
Su presidente, Luis Tapia -hombre de rieles-, sueña con la convocatoria de los hinchas desperdigados y de los que heredan esa pasión, aunque enfrenta sin desánimo las dificultades de la austeridad. Al conjunto que dirigió Claudio Quintiliani lo esperan otros desafíos en la Tercera División de 2008, mientras la rama femenina defiende un título reciente.
Para el encanto sin calendario de Ferro, el gol en contra del epílogo sabatino es una anécdota. Bien dicen sus seguidores que este equipo conquista como un amor silencioso. |
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Posteado por El Mercurio a las 10:00 AM | Comentarios (9) |
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| COMENTARIOS |
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No me interesa entrar a defender o a denostar policialmente a la barra o al grupo mencionado, como sì lo hace el comentador anterior.
Tampoco es atendible lo de la retòrica moral 'universitaria'.
Sòlo decir que la historia de la U descrita por el amable comentador anterior, no es la misma historia que yo he pensado y creìdo ver y vivir.
Queda intocado el tema inicial propuesto por el señor Ochoa.
Claro, él (Ochoa) escribe emocionalmente, con un cierto cariño inapreciado hoy dìa de un equipo 'menor del pasado'.
Nos dice el señor comentador anterior 'que hay que prepararse para ganar. Bueno, privaticemos nos sugiere, y es popular eso, es actual, quién no quiere ganar? Bravo.
Y yo intenté decir que eso (la actitud de Ochoa) me era mucho màs propia, màs sana y màs real que los discursos 'inteligentes' de los locos por ganar. Posteado por:
Jorge Màrquez San Martin (Septiembre 23, 2007 05:23 PM) |
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A lo mejor el hincha de la U. de Chile que escribe respuestas a esta columna no se acuerda de que la violencia institucional en la "U" comienza con "Los de Abajo", grupo de choque fundado a comienzos del '89, resultado directo del descenso de los universitarios a la segunda division.
Orozco los usa durante su presidencia como unidad de combate para amedrentar rivales internos, apoyar su presidencia "en la calle", crear conflictos con hinchas de Colo-Colo y aumentar el numero de adeptos a la "U".
Parte de los famosos "valores universitarios" que el personaje pregonaba, me imagino. Posteado por:
Raul Vergara Barria (Septiembre 23, 2007 01:03 PM) |
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No se comprende bien por qué el comentador de 'la polémica artificial' (?) alude a la violencia en los estadios.
Yo, en uno de los comentarios anteriores hablaba de la década de los 80 de la U.
Por supuesto que no añoro ni a Walgo Greene ni a Ambrosio Rodrìguez por motivos de decencia casi jurìdica, ni tampoco las derrotas sin màs.
Pero lo que sì echo de menos es un sentido del equipo, una fuerza, es mi experiencia de esos años oscuros, quizàs errònea, pero no descartable del todo.
Para mì la mejor etapa, y sé que no es una opiniòn demasiado popular, es la de Orozco. Se ganaba y habìa un sentido, una claridad, algo precisable, algo que aparecìa y no era anònimo
Hoy la privatizaciòn no habla por sì misma, y se gane o se pierda algo precioso se ha perdido.
El resto de las objeciones del comentador ya estaban explicitadas.
Me permito repetir lo central: me gusta aquel sentido de Ferro y no creo que privatizar el fùtbol sea sinònimo de triunfos y eficencia.
Posteado por:
Jorge Màrquez San Martin (Septiembre 22, 2007 07:36 PM) |
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Me parece innecesario continuar con una polémica artificial. El placer estético que produce ver un partido de fútbol a nivel profesional no tiene nada que ver con el argumento simplista de que éxitos y valores románticos se contrapones o son excluyentes. Jugadores de equipos profesionales desean ganar dinero y poder alimentar su familia cuando se ponen la camiseta y sus seguidores prefieren no pensar en que el club se encuentra en bancarrota o en peligro de extinción mientras celebran los goles convertidos. Argumentar lo contrario es apoyar el masoquismo de algunos que construyen una identidad al volcar su furia y frustraciones en un estadio de fútbol y a los que en realidad no les interesa el ganar o el deporte en si mismo y se alimentan del caos y el desorden que se pueden causar desde el anonimato de una tribuna popular.
El traspasar un supuesto lirismo a un equipo como el de la U. de Chile, siguiendo con el ejemplo, cuyos hinchas mayoritariamente aspiran a ganar campeonatos, jugar y vencer en la Copa Libertadores y mas temprano que tarde, jugar una final intercontinental con un grande de Europa y derrotarlo, es simplemente erróneo. Insisto, ese rol lo cumple el fútbol amateur, que por lo demás tiene muchísimos adeptos en Chile, una mayor cantidad que el fútbol profesional para ser claros.
Posteado por:
Raul Vergara Barria (Septiembre 22, 2007 03:09 PM) |
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No sé si es excesivamente sentimental opinar que la experiencia personal del futbol (ir al estadio, consumir revistas, atesorar los gestos de los jugadores queridos) no tiene que ver ùnica ni fundamentalmente con los exitos ni las derrotas. Ni menos con la privatizaciòn de los clubes, formato que al parecer el comentador anterior prefiere.
Aquella experiencia ciertamente emotiva de còmo uno se vinculò o se sigue vinculando al fùtbol (en mi caso, con la U) no hace el càlculo de nada y ello no la convierte ni en derrotista ni en irresponsable.
No estoy hablando desde una barra organizada o desde una ceguera que lo acepta todo.
Estoy hablando màs bien desde el solitario que va al fùtbol a... sentir y mirar.
Quizàs este prisma es demasiado estético frente a los recalcitrantes llenos de cifras y triunfos a prometer.
Todo el discurso sobre la privatizaciòn que traerìa orden y triunfos (!) no me calza en el fùtbol.
La triste cantinela de la empresa dentro del fùtbol como una panacea de triunfos y eficencia me parece, a lo menos, abusiva. Posteado por:
Jorge Màrquez San Martin (Septiembre 22, 2007 10:37 AM) |
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El lector plantea:
“No entienden ambos que hay una zona emocional que no es obligatorio destruir…”
No se a quien se refiere pero yo personalmente no he escrito aquello. Ese comentario puede ser el resultado de analizar asuntos desde un plano exageradamente emotivo. Si se quiere sentir el fútbol promoviendo y compartiendo valores como sacrificio y trabajo sin compensación monetaria, el camino no pasa por apoyar a un club profesional como el del ejemplo citado, la U. de Chile. Recordemos que ese “sentimiento popular” se tradujo en el pasado en aberraciones como la de observar a un jefe de barra brava llamando por celular directamente al Presidente de la republica.
En mi opinión no hay nada espontáneo en ese fervor. Lo que usted define es parte primordial del panorama del fútbol amateur en nuestro país, conformado por grupos de gente que ven a sus clubes como centros de actividad social, sin otras pretensiones, lo que respeto profundamente.
Mi visión del fútbol es la de un generador de alegría, pasión e identificación que emanan de la posibilidad real de triunfar a nivel deportivo. Clubes profesionales manejados por gente que gusta del deporte pero posee responsabilidad provocarían un efecto multiplicador de esos conceptos a nivel nacional. Esos clubes tendrían innumerables oportunidades de crecimiento y desarrollo, lo que al final involucraría a grandes segmentos de la población en una experiencia enriquecedora como las que se ven en naciones que entienden que el deporte es formador y construye el carácter de las personas.
Finalmente, yo no pienso que de las derrotas se aprende, para ser franco. Nosotros hemos perdido bastante y repetidamente en el pasado así que ese capitulo se encuentra cerrado. Apuntemos a obtener victorias de ahora en adelante. Hay pocas experiencias más conmovedoras que la de celebrar triunfos relevantes en deportes de convocatoria masiva. Algún día nos acostumbraremos a ello.
Posteado por:
Raul Vergara Barria (Septiembre 21, 2007 12:29 PM) |
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Dos señores comentadores de Ochoa claman por la modernidad 'eficiente'.
No entienden ambos que hay una zona emocional del futbol que no es obligatorio destruir a expensas del afàn de 'modernidad'.
Yo sòlo voy a recordar el caso no 'eficiente' de la 'modernizaciòn' de Magallanes. El club estaba mejor con los 'irresponsables entusiastas' dirigentes de antes, pues, a lo menos, tenìan alguna raigambre con el club mismo.
Finalmente, como hincha 'irresponsable y antiprivatizaciòn' de la U, considero penosa y violenta la capitalizaciòn vergonzosa del club.
En ese sentido, la época plena de derrotas del 80 cuando me hice seguidor de este curioso club, era màs dulce que esta época actual de capitalizaciones anònimas, de 'profesionales'. Posteado por:
Jorge Màrquez San Martin (Septiembre 20, 2007 05:14 PM) |
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"Romanticismo", "amateurismo", "nostalgia", todas palabras asociadas con un deporte que no termina de entender que si se compite es para ganar, y que profesionalizando el manejo de un club (a cualquier nivel) los sucesos deportivos vienen como resultado natural y la "austeridad" se convierte en mero recuerdo.
Tenemos muchos "entusiastas" al mando de clubes "chicos". Si hubiesen profesionales dirigiendo los destinos de instituciones que tienen el potencial de alegrar y brindad identidad a miles de personas, las palabras "club chico" serian un simple adjetivo para describir a aquellos que se resisten a aceptar la modernidad, no la norma como es en Chile hoy. Posteado por:
Raul Vergara Barria (Septiembre 19, 2007 01:38 PM) |
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Don Igor: ¿Y no lo parece mucho dos clubes ferroviarios en el futbol profesional? Ya tenemos , en segunda division al "glorioso" Fernandez Vial de Concepcion.
¿No seria mejor que se fusionaran y hubiese solo UNO de origen ferroviario?
Y de seguro, ambos estan con deficit financiero...Pienso yo Posteado por:
hugo aristides mella (Septiembre 19, 2007 12:43 PM) |
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