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Juan Cristóbal Guarello

La llamada de un barrista a Claudio Bieler preguntando por Arturo Sanhueza "para hablar de los premios" y luego los cantos en el partido contra La Serena donde se advertía a los jugadores que sólo debían cobrar premios "si ganan la Copa Sudamericana" desnudan una falsedad intrínseca en este Colo Colo privatizado. Soslayando la alharaca de la salida a la bolsa, las ventas millonarias, los dueños que viajan en jets privados y las promesas de construir un Manchester United o Real Madrid chileno, es evidente que en el club albo hay manos negras con uñas sucias.

¿Un miembro de la "Garra Blanca" llama preguntando por los premios? ¿La barra canta exigiendo que los jugadores no cobren? Seguro que fue un acto "espontáneo" de los seguidores que quieren la salud financiera del club. Es que son tan preocupados ellos. ¡Las pelotas! Aquí alguien les pagó para que aprieten a los jugadores. Se trata de la vieja concomitancia entre barra y dirigentes, con el consabido trasvase de dinero, entradas y favores. Yo te regalo entradas, tú amedrentas a los empleados. Una estructura mafiosa que se ha transformado en un cáncer en el fútbol argentino, donde el ejemplo más descarado hoy es River Plate, que se está desgarrando por las luchas intestinas entre los miembros de la barra brava (muchos de ellos, empleados del club).

No he escuchado ni leído opinión o repudio alguno de parte de los dirigentes de Colo Colo ante tan grave suceso. Estarán ocupados en la rueda de la bolsa o en el té del Club de la Unión, o tal vez estén más ocupados todavía planificando con el "brazo armado" de la "Garra Blanca" nuevas acciones de amedrentamiento en contra de los integrantes del plantel si tienen el descaro de cobrar el dinero que legítimamente se ganan en la cancha.

Es preocupante lo que pasa con los albos. Venden por casi 30 millones de dólares y compran por menos de cuatro ¿Y el resto? ¡Para adentro! (hágase el gesto de una mano que introduce un billete imaginario en el bolsillo) ¿No habían prometido arreglar el estadio Monumental? Porque los asientos de pizarreño están ahí tranquilos esperando ser destrozados una vez más para utilizarlos como proyectiles, los baños continúan en la Edad Media y los camarines en el siglo XVIII.

Por lo menos en la época de Peter Dragicevic, Eduardo Menichetti y el "Guatón" Vergara había caras visibles para dirigir los reclamos. Ahora nada, todo está en manos de la S.A. sin rostro. Mientras, ¡vamos amenazando a los jugadores! Total, siempre habrá alguien que facilite los teléfonos de los integrantes del plantel para hacer una "llamada amistosa, sólo para preguntar".

Otrosí: dos minutos de juego, primera jugada, planchazo sobre el pie de apoyo, la pelota a dos metros de distancia. Si la patada de Juan Carlos Blengio sobre Alexis Sánchez no fue premeditada, pega en el palo ¿Alguien ordenó lesionar al chileno? La teoría es rebuscada, pero hay que reconocer que se trata del colmo de la mala suerte. Recuerdo una jugada parecida: eliminatorias de 1985, cancha de River, Argentina y Perú juegan un partido decisivo. A los tres minutos, Miguel Camino fractura a Franco Navarro con un planchazo asesino y lo deja ocho meses fuera de las canchas. No quiero pensar mal...

Posteado por El Mercurio a las 08:50 AM | Comentarios (96)

 
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