Nivel olímpico Juan Aguad K.
El Preolímpico Femenino, que se inicia esta tarde en el excelente Coliseo de Valdivia, sólo resiste parangón, por la calidad de sus participantes, con el Mundial -también de mujeres- de 1953 y los mundiales de varones de 1959 y 1966, realizados todos estos en el Estadio Nacional. Desde luego, es mucho más que todos los sudamericanos femeninos y masculinos efectuados en Chile y que varios torneos de otros deportes.
Es que es muy difícil contar en cualquier competencia internacional con la presencia del N° 1 del ranking mundial, Estados Unidos; del 4°, Brasil; del 8°, Cuba; del 11º, Canadá, y del Nº 12, Argentina. Es decir, con ligeras excepciones, las mejores del mundo, algo de lo que lamentablemente la afición no se había percatado. Son selecciones que han jugado en casi todos los Juegos Olímpicos, desde que el baloncesto femenino fue incorporado en Montreal 1976. Junto a estas potencias estarán México, N° 26, Jamaica, sin ranking, porque recién sumó puntos al clasificar y jugar en los Panamericanos de Río y desde luego Chile, honroso N° 32.
El ganador clasifica a Beijing, y el 2°, 3° y 4° tienen opción de llegar a través de un repechaje, que se jugará con selecciones de otros continentes el próximo año en sede y fecha por definir.
Estados Unidos decidió llamar a todas sus estrellas de la WNBA y asegurar el viaje a los Juegos Olímpicos, para defender el título que ha ganado en Atlanta 1996, Sydney 2000 y Atenas 2004. Trae un elenco de 1,83 metro de promedio. Brasil, Cuba y Canadá están un escalón más abajo.
Por su importancia, los encuentros se transmitirán por TV en directo a los países participantes. En Chile, será sólo vía cable. ¿Es discriminación de género? ¿O será que los canales no conocían la calidad del torneo? ¿O será que importan más otros deportes? Indudablemente, la opción de Chile juega un valioso rol, pero ¿sólo se apoya a los seguros ganadores o a los más populares?
Chile no llega con la preparación más óptima, por distintos tropiezos encontrados en su camino. Tiene ripios técnicos, pero ha trabajado bastante y logrado un roce aceptable, a punta de derrotas. El plantel está animado, más aún que por bajas de sus rivales vislumbra la posibilidad de ganar en su grupo a México y Argentina, que tienen más experiencia, fuerza y táctica, en especial las trasandinas, pero que no acreditan gran superioridad. Así, Chile podría impensadamente quedar entre los cuatro primeros.
Las nacionales, que al parecer tampoco se habían percatado de la trascendencia del Preolímpico, tendrán el plus de ser locales, el respaldo seguro del público sureño (que será un jugador más) y la tradición que nuestras selecciones femeninas no han decepcionado nunca en torneos en casa: o han sido ganadoras o subcampeonas, como ocurrió en 1946, 1953, 1960 y 1963. Fue hace muchos años, pero es de esperar que se impregnen del recuerdo de Ismenia Pauchard, Irene Velásquez, María Gallardo, Marta Ortiz, Amalia Villalobos, Iris Buendía, Fedora Penelli, Onésima Reyes e Hilda Ramos, puntales en esos históricos triunfos. |